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martes, 30 de junio de 2020

David William Foster, un intelectual imprescindible

David William Foster (1940-2020), el cordial David, se nos ha ido abandonándonos a nuestros destinos. Lo conocí en 1987, en que, en ocasión de llegar a Arizona State University con una sencilla tarjeta que decía su nombre, me lo encontré sacando fotocopias que un rato después iba a distribuir entre los futuros candidatos a la maestría de español que coordinaba: un tipo que con cara de estadounidense indiscutible, hablaba un español más porteño que el mío y que tenía muy clarito lo que había que decir, porque conocía de antemano a sus interlocutores, y estaba dispuesto a abrirles el camino hacia el conocimiento consolidado y hacia la indagación que continuamente buscaba fraguar nuevos conocimientos.
Cuando me plantearon recordarlo, lo primero que hice fue recorrer mi biblioteca para poner en conjunto las obras que de él tenía: llegué a reunir unos cuarenta libros de los más de cien que dejó impresos. El primero de ellos, que recuerdo con particular afecto, es The Argentine generation of 1880. Ideology and cultural text (1990). Como en ese entonces era su asistente de investigación, con él me sumergí en su escritura, revisé cada página, me dejé llevar por sus ideas. A partir de allí fue recopilando otros estudios argentinistas suyos: Currents in the contemporary Argentine novel: Arlt, Mallea, Sabato, and Cortázar (1975), Social realism in the Argentine narrative (1986), Violence in Argentine literature. Cultural responses to tyranny (1995)…  Junto a ellos muchísimos otros estudios pertenecientes a diversos campos: configuraciones bibliográficas temáticas (La nueva narrativa hispanoamericana, 1976, junto a Horacio J. Becco, o Brazilian literature. A research Bibliography, 1990, publicada junto a Walter Rela), compilaciones de trabajos sobre teatro (como Estudios sobre teatro mexicano contemporáneo. Semiología de la competencia teatral, 1984) o sobre teoría del teatro (Espacio escénico y lenguaje, 1998), estudios latinoamericanos en su conjunto (Para una lectura semiótica del ensayo latinoamericano, 1983, Alternate voices in the contemporary American narrative,1985, del cual forma parte un artículo fundamental titulado “Documentary narrative” para entender las formas experimentales de los anteriores veinte años de producción continental), estudios chicanos (Literatura chicana 1965-1995, 1997) y mexicanos (Mexican literature. A history, 1994, donde me concedió el honor de publicar un capítulo sobre “Literary Theory and Criticism”). A ello se suman obras de síntesis como el Handbook of Latin American Literature (1992), acompañado por Literatura hispanomericana. Una antología (1994) y cinco tomos de compilación bibliográfica sobre el tema que, bajo el nombre de ambos, publicó la editorial Garland en1997; los dos volúmenes de Literatura española, una antología (1995) junto con tres tomos de estudios reunidos bajo el título de Spanish literature (2000), que fueron obras en común que realizamos con Gustavo Geirola y Carmen de Urioste. Y finalmente, una obra orientada a la escritura académica en inglés con especial énfasis en los estudios hispánicos que dimos a conocer David, Carmen de Urioste y quien esto firma por la University of Texas Press: The writer’s reference guide to Spanish (1999).
Pero cuando se observa la producción fosteriana se advierte, casi de inmediato (y paso por alto su labor en el campo lingüístico, que decidió cerrar en los años 90 y, una vez más, tuvo la amabilidad de obsequiarme su biblioteca de algo más de quinientos libros), en qué medida su enfoque fue mayor que el que compete a los estudios literarios puros: en los ochenta tuvo un impulso claramente marxista, en los noventa se vio concientizado por la búsqueda y promoción de los estudios gay y lésbicos y en la etapa final por los estudios en otros soportes, como son sus estudios (en el doble sentido de ejecutar y de analizar) de fotografía.  Proliferan los análisis y estudios de la segunda temática: Gay and lesbian themes in Latin American writing (1991), Sexual textualities. Essays on queer/ing Latin American writing (1997), Chicano/Latino homoerotic identities, volumen colectivo editado por David (1999), Producción cultural e identidades homoeróticas. Teoría y aplicaciones (2000), Queer issues in contemporary Latin American cinema (2003), El ambiente nuestro. Chicano/Latino homoerotic writing (12006), Ensayos sobre culturas homoeróticas latinoamericanas (2009). Además, por su utilidad en los estudios de género quiero destacar dos fuentes que él compiló y que se han convertido en mojones para la investigación específica: Latin American Writers on Gay and Lesbian Themes. A bio-critical sourcebook (1994) y Spanish writers on gay and lesbian themes. A bio-critical sourcebook (1999), ambos publicados por Greenwood Press. Para señalar dos estudios culturales sobre la Argentina, y terminar por ahora, la enumeración de mi biblioteca de Foster, que provoca unos buenos años de lectura, recuerdo Buenos aires. Perspectives on the city and cultural productions (1998), donde analiza desde Mafalda hasta Eva Duarte, desde el tango y su dimensión regulatoria hasta la fotografía de Sara Facio, desde el espacio femenino, la ciudad judía y el realismo sucio de Enrique Medina) y Urban photography in Argentina. Nine artists of the Post-Dictatorship era (2007).
Hasta aquí, y a riesgo de saturar al lector, el Foster intelectual. Lo que queda es recuperar sus pasiones, que se entreveían cuando recordaba a su padre muerto muy joven, o cuando hablaba de su madre que vivió más de noventa años, o de sus hermanas. También cuando recordaba que, habiendo salido de la Segunda Guerra Mundial, con su padre recientemente fallecido, la familia se sumergió en la pobreza y él logró superarse y surgir desde el fondo del pozo en el que habían caído, gracias al español (y también el francés y el italiano) que fue no simplemente una lengua extranjera para él sino una vivencia del mundo. También cuando desnudaba sus sentimientos por Virginia Ramos, su mujer o cuando hablaba de su hijo, David Raúl –persona noble–, a la que amó más que a nadie.
Lo demás son recuerdos personales. Gran parte de los mismos los atesoro para mí. Como Presidente del Centro de Estudios de Narratología quiero reconocer sus contribuciones personales con la institución, su participación en las reuniones académicas, y su amabilidad y el don de gentes con que nos honró en múltiples ocasiones. Un detallito: cada vez que asistía a un congreso y simposio no solo participaba con preguntas o comentarios de las figuras centrales convocadas sino que lo hacía atendiendo a todas las ponencias que le tocaba escuchar y ponderar, ya sea tanto las de quienes tenían experiencia como las de aquellos que realizaban los primeros pininos en el campo. Lo recordaremos así, siempre entusiasta y bien humorado.
Daniel Altamiranda

viernes, 9 de noviembre de 2018

Homenaje a los 25 años del CEN por Diana B. Salem

En la inauguración del Noveno Simposio Internacional de Narratología la Lic. Diana Salem homenajeó al CEN a 25 años de su creación. Reproducimos aquí sus palabras.

Cuando me propusieron hablar del Centro de Estudios de Narratología a los 25 años de su creación, pensé de qué manera podría condensarse el recorrido vital e intelectual de un grupo de entusiastas profesores de letras unidos por la pasión hacia la investigación y por la búsqueda de crecimiento de una disciplina que hoy se ha desarrollado y evoluciona en múltiples direcciones. Advertí de inmediato que es imposible comprender la esencia del CEN sin hacer antes una semblanza de quien concibiera y acariciara este proyecto hasta hacerlo realidad: Petrona Domínguez de Rodríguez Pasqués: Mignon.  Cuando la recuerdo, la imagen que me trae la memoria llega acompañada de su voz cantarina y del torbellino de su personalidad, como de la calidez que emanaba de su persona.
         Comenzó su carrera como periodista muy joven, siguiendo los caminos paternos, y la frecuentación con los medios en donde la palabra era herramienta primordial la dotó de un histrionismo tal que fue difícil sustraerse a su encanto. La veo menuda y plena de dinamismo recorrer los pasillos de la facultad con los alumnos detrás, sugiriendo alguna tarea para compensar una inasistencia que jamás consideraba. Y aún oigo su voz modulada entre altos y bajos, relatar alguna anécdota con las que matizaba las clases del Seminario de Literatura Hispanoamericana, al tiempo que proclamaba la necesidad  del trabajo de investigación, de la seriedad en la búsqueda.
         Graduada en Letras  en la Universidad de Buenos Aires con diploma de Honor, Master of Science en Georgetown University y Ph.D. en The Catholic University of America (Washington D.C.) fue, ante todo, maestra. Una maestra siempre atenta a cualquier dificultad que impidiera el camino del aprendizaje.
         Fue profesora en Georgetown University, y Profesora visitante de la PUCRS (Pontificia Universidade Catolica do Rio Grande do Sul, Brasil). Tuvo a su cargo la cátedra de Literatura Brasileña y Portuguesa en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, y realizó investigaciones en el Romantsches Seminar de la Universidad de Heidelberg. Tanto trabajo y dedicación harían suponer recompensas al mérito en el ámbito de su bienamada Facultad de Filosofía y Letras. Pero como nadie es profeta en su tierra, el reconocimiento vino de Brasil, donde veneraban a la “Doutora Petrona”, como ella misma decía con voz grave que remedaba el acento portugués, al otorgarle, en 2003, el título de Profesora Honoris Causa y, al año siguiente, una distinción otorgada por la “Associacao Brasileira de Semiotica Regional”: la “Commenda Virginius da Gama e Melo”.
         En 1993 fundó el Centro de Estudios de Narratología junto a discípulos e  investigadores en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, que presidió hasta su muerte, en 2005. El Centro, único en Latinoamérica, ha desarrollado una vasta tarea de investigación que incluye 9 simposios internacionales, conferencias,  jornadas de estudio, mesas redondas, publicaciones de libros que suman 12 volúmenes; y la creación de la “Cátedra Julio Cortázar”, en el Colegio Mariano Acosta, entre otras actividades. Es importante destacar que la tarea se hizo sin sostén institucional ni económico alguno, y solo con el ferviente deseo de entusiastas profesores y el amor por la literatura.         Para quienes compartimos esos arduos e intensos momentos de trabajo tuvo siempre palabras de estímulo y aliento y la idea de que nada sería posible sin el esfuerzo del conjunto. Sabía sacar de cada uno el tesoro oculto, ese prodigio escondido en el fondo de un arcón que la gran sensibilidad de Mignon desempolvaba para concluir embelleciendo las acciones de los otros. No aceptó jamás el desacuerdo entre los integrantes del CEN y creó en cada uno de nosotros la conciencia de grupo humano indisoluble que nos acompaña, creo, todavía.
         A su infatigable tarea docente debe sumarse su desempeño en los consejos editoriales de las revistas Letras de Hoje, (Brasil),  Alba de América (Instituto Literario y Cultural Hispánico)  e Inter Litteras (Facultad de Filosofía y Letras (UBA). La potencia vigorosa de su temperamento permanece en los textos que quedan como testigos de horas de consulta y lecturas interminables. Así, algunos títulos como  16 cuentos argentinos; El discurso indirecto libre en la novela argentina; Cuentos fantásticos hispanoamericano; Estudios de Narratología (ed);  Historia, ficción y metaficción en la novela latinoamericana (ed), Cartas desconocidas de Julio Cortázar, que mereció la faja de honor de la SADE (Sociedad Argentina de Escritores) dan cuenta de una vida consagrada al estudio. Fue autora además de numerosos artículos y ensayos aparecidos en revistas universitarias y en volúmenes especializados sobre Clarice Lispector, Graciliano Ramos, Joâo Ubaldo Ribeiro, Erico Veríssimo, Jorge Amado, Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, con quien cultivó una amistad; publicó también dos títulos de creación literaria: El Pucará de los tucos y Tucma.         En muchas ocasiones me he planteado qué significa el CEN para cada uno de los integrantes y quizá la respuesta esté en el gran afecto y desinterés que nos ha unido siempre, el apoyo incondicional frente a los logros del otro y  la mirada fraterna ante los dolores que proporciona la vida. No solo un espacio de trabajo sino una experiencia estimulante de enriquecimiento personal y grupal permitió sostener el legado que quiso dejarnos Mignon. En su lecho de muerte nos pidió a cada uno que no abandonáramos el CEN, que continuáramos con la tarea aún incipiente para lograr ese ámbito amplio y abierto de producción y estudio. Nuestro deseo es que el objetivo de difundir los alcances teóricos de la narratología haya encontrado su cauce en cada congreso, en cada libro y en el blog que los irradia.         Para que el legado continúe, el CEN ha incorporado recientemente a varios jóvenes y brillantes profesores de la Universidad del Salvador, institución que nos ha brindado su apoyo, y que aportan su entusiasmo y generosidad.
         Quiero dedicar este homenaje a mis queridos colegas y amigos del CEN, quienes cumplen con esa lección de humanismo que propiciara Mignon Domínguez, y a alguien que acompañó esta construcción desde los inicios y ya no está con nosotros: la profesora Esther Smith, que está dando sus discursos llenos de ingenio y suspicacia en algún lugar mientras nos mira, ojalá sea así, con aprobación. 

IX Simposio Internacional de Narratología USAL-CEN (RR 48/18)
Homenaje al 25.º aniversario de la creación del CEN “Mignon Domínguez de Rodríguez Pasqués” a cargo de Diana Salem

viernes, 15 de junio de 2018

La percepción del mundo en La Grande de Juan José Saer, por Diana Battaglia


Como homenaje a Juan José Saer, en un nuevo aniversario de su muerte, presentamos el trabajo de Diana Battaglia sobre su novela La Grande, que fue publicado en la Revista Letras de Buenos Aires de Victoria Pueyrredón.

De pronto uno de ellos, el más alto, el más calmo, el más paciente, sin
aviso pero sin brusquedad, pregunta: ¿ Qué es la novela? Y el otro, un poco más joven, sin siquiera levantar la vista del torbellino: El movimiento continuo descompuesto.
Juan José Saer. La Grande


El 11 de junio de 2005 falleció en Francia el escritor argentino Juan José Saer. Sólo le faltaban unas  páginas para terminar su novela La Grande[1], inspirada, según confesó el autor, en la última sinfonía de Schubert. A pesar de no estar concluída, es ésta una novela que reviste una importancia capital dentro de la obra completa del gran escritor. Porque en ella aparecen reflejados los temas y las ideas que alimentaron y sustentaron toda su narrativa, a saber: la conciencia constante del transcurrir del tiempo, su  afán meticuloso por la descripción,  la fragilidad de la memoria y de allí la difícil reconstrucción del pasado,  la eterna recurrencia de sus personajes, sus teorías sobre la naturaleza ontológica de la ficción, la influencia de la música en los ritmos y movimientos de la novela[2]. En suma La Grande se erige en un  testimonio de su percepción del mundo.  De allí su importancia y la necesidad de su lectura para acercarse al universo saeriano. La Grande es, entonces, un reeencuentro feliz para los que frecuentamos con fidelidad de culto su novelística y un descubrimiento deslumbrante para sus nuevos lectores.
La novela está estructurada en siete jornadas  que van de un martes a un domingo pero el autor sólo completó las seis primeras. La séptima consta de una única frase: “ Con la lluvia llegó el otoño, y con el otoño, el tiempo del vino.” Es la novela más extensa que escribió (435 páginas) y  en ella se narra la organización de un asado que el domingo tendrá lugar en casa de Gutiérrez. Los escenarios son los mismos de las otras novelas del autor: todos lugares pertenecientes a una franja de la costa del río Paraná entre Santa Fe y Rincón y, como sucede muchas veces en su narrativa, la banalidad de la anécdota narrada contrasta con la profundidad de los temas que a través de ella, se abordan.
Según confesó en varios reportajes, a Saer le interesaba escribir sobre cosas universales pero en una lengua muy directa y al mismo tiempo muy trabajada, de sabor coloquial. Así, los invitados al asado de Gutiérrez deambulan por parajes conocidos, se reúnen a tomar vino y comer salamines, pasean, toman sol, se encuentran y desencuentran con viejos amores y amigos, observan con minuciosidad los paisajes cotidianos Para ellos  “lo extraño del mundo no son sus confines impensables y distorsionados, sino lo inmediato, lo familiar. Basta una mirada ajena, que a veces puede provenir de nosostros mismos, por fugaz que sea, para revelárnoslo” ( 138)  Y mientras estas cosas nimias, ordinarias  suceden,  la realidad de nuestro país y su historia se entretejen con las de los personajes. Los penetra. Como los penetra el tiempo – presente infinito- que constantemente sentimos en todo  su peso y captamos en toda su densidad. La aguda conciencia del tiempo que se instala en la novela y la atraviesa de principio a fin no nos da sosiego. Su transcurrir modifica constantemente el espacio “desde adentro”, haciendo que hasta el “ lugar que se ha dejado un tiempo antes, décadas o segundos, ya no sea el mismo cuando volvemos aunque todos sus elementos parezcan idénticos a cuando los dejamos”(356/357).  
 “ Basta observar a una familia –decía Saer-  para verificar que somos pasto del devenir y que todo está en movimiento y en cambio constante” (81) En las páginas de La Grande la presencia conciente del paso de ese incesante devenir que corroe sin saña pero también sin piedad se halla siempre frente a nosotros. Sus  protagonistas  están instalados en un presente que a medida que se desplaza va creando más presente y los hunde, inexorablemente,  en el pasado (261).  El tiempo de la novela es lento y majestuoso, como bien   señala Beatriz Sarlo [3]. En  esta  obra, quizás más que en otras del mismo autor, el tempo narrativo se adensa en descripciones minuciosas, extensas, mostrando  un afán casi obsesivo por agotar el significante. Así las acciones más comunes: enhebrar una aguja, pasear por la orilla de un río, tomar el sol recostado en un reposera llenan carillas con imágenes que subvierten la tradición (la negación o la reducción notable de la anécdota frente a la descripción casi microscópica de lo mirado o de  la acción a primera vista intrascendente) y nos provocan a agudizar nuestra visión y a descubrir la belleza y el asombro de lo cotidiano.
Decía Barthes: “ no hay Memoria  pura, simple, literal, toda memoria es ya sentido” [4] . Esto lo sabía muy bien Saer cuya obra entera gira en torno a esta idea. “ Escribir- decía- es sondear y  reunir briznas o astillas de experiencia y de memoria para armar una imagen”  En  La Grande éste es otro de los temas centrales. Dos de sus personajes, Gabriela  Barco y Soldi, intentan reconstruir la historia de un movimiento de vanguardia llamado “precisionista” que tuvo lugar tres décadas atrás y que fue presidido por el controvertido y enigmático Brando. Pero encuentran que los hechos se han desvanecido casi de inmediato, dejando sólo un residuo inmaterial o aproximativo de sentido en la memoria de los que realmente los vivieron. (166)  En consecuencia,  a la hora de reconstruir la historia,  sólo les es posible recoger versiones, verdades diferentes que conllevan siempre su cuota de olvido o  fabulación. Lo mismo sucede con las experiencia personales que son analizadas y traídas por el recuerdo una y otra vez en un intento de descubrirles un sentido que nunca llega. Porque- parece interrogarnos -¿ cómo podemos  distinguir la realidad de aquello que nuestra  memoria ha construido? Los personajes saerianos especulan constantemente acerca del pasado propio y ajeno y al hacerlo dinamitan sus propias  certezas y se sumergen y hunden (como nos sucede también a nosotros, sus lectores)  en la pura conjetura sin que se les otorgue ni se nos otorgue la posibilidad de abarcar el todo, la “ verdad” . Como una constante en su narrativa, aquí también lo fragmentario de la experiencia y del recuerdo nos sacude y nos  inquieta.
Así como a la incompletud y elipsis de lo “verdadero” y de lo factual,  la prosa saeriana opone la saturación descriptiva,  del mismo modo,  a  la singularidad de la novela como un mundo cerrado y concluido, el conjunto de su obra nos ofrece, en cambio, la posibilidad del reencuentro y la presencia rediviva de sus personajes que aparecen una y otra vez en sus páginas conformando un verdadero universo humano, generalmente unido por lazos de profunda y fiel amistad. Como él mismo lo expresara, sus mismos textos generaban las prolongaciones futuras[5]. 
Juan José Saer,  además de gran novelista, fue un crítico que ejerció esa tarea (a la que él mismo calificaba como una forma superior de lectura) con ética y gran rigor intelectual. Sus ensayos (sobre su propia obra y la de otros autores) revelan sus concepciones teóricas sobre la naturaleza ontólogica de las ficciones y sobre su manera de concebirlas y de llevarlas a la práctica en sus textos. Para él “narrar no consiste en copiar lo real sino en inventarlo”(EL C de F 175) De esta manera Saer concebía a las ficciones como construcciones históricamente verosímiles mediante las cuales la materialidad, magma neutro, adquiere un sentido y  puede, “coloridamente significar”.  En la praxis de su obra estas ideas aparecen constantemente a través del cuestionamiento de la capacidad de un relato para reflejar una verdad que es siempre refractaria a priori y que se traduce en una serie de novelas que constituyen una “ búsqueda formal y entendida, en la más pura tradición de Macedonio Fernández, como una función de pensamiento”[6]  De ahí su “ manera de narrar” (como el solía llamarla), que ya esbozamos y que se expresa  en  la prevalencia de la especulación antropológica y las observaciones minuciosas sobre el tiempo, las formas de lo percibido, lo vivido y lo recordado De alguna manera, como quería Blanchot, la narración comienza a ser posible cuando la realidad preexistente deja de existir. Saer proclamaba, entonces, la autonomía de los mundos ficcionales con respecto al mundo real. La narración como “objeto”  a través del cual se constituyen los mundos posibles que nos ofrece la literatura[7].
Como dijimos al comienzo de nuestro trabajo, todo ello se hace tangible en La Grande. Allí se puede percibir, en toda su incandescencia y su vigor, el ritmo y la respiración de la prosa saeriana basada en la recurrencia de los temas que aquí y allá reaparecen como acordes que constantemente nos remiten a la melodía de una composición concebida como un todo. Una obra, diríamos, estructurada como universo siempre abierto a nuevas posibilidades. Una “ manera” de narrar que extrañaremos. Pero, como bien decía Saer, “ al mismo tiempo que objeto verbal, el relato es también objeto mental, y vive en la memoria y en la imaginación de sus destinatarios” (La N-O 24) Por ello, aun cuando sepamos que el último capítulo nunca podrá ser escrito, su incompletud nos parece, ahora que él se ha ido, un símbolo más de un mundo que no cesará de existir y que permanecerá por siempre dentro de nuestras mentes y de nuestros corazones.



[1] Saer, Juan José. La Grande. Buenos Aires. Grupo Editorial Planeta. 2005. Todas las citas son de esta edición y se mencionan por el número de página.
[2] Saer, Juan José. El concepto de ficción. “ Entrevista realizada por Gérard de Cortanze”. Buenos Aires. Grupo Editorial Planeta . 1998. Págs. 291 a 298.

[3] Sarlo, Beatriz. El tiempo inagotable. Diario La Nación. Buenos Aires. 2/10/2005
[4] Barthes, Roland. La preparación de la novela. Buenos Aires. Siglo veintiuno editores Argentina s.a.2004
[5] Saer, Juan José. La narración objeto. Buenos Aires. Editorial Planeta. 1999. Pág. 157 y sig.
[6] Flisek, Agnieska Bárbara. Juan José Saer y el relato de la memoria. agniezkabarbaraflisek.com
[7] La teoría de los mundos posibles ha sdo desarrollada por la narratología filosófica a través de autores como Tomas Pavel, Lubomir Doležel, Marie-Laure Ryan y otros.

jueves, 4 de agosto de 2016

Homenaje a Noemí Ulla por Susana Bonifacio en el VIII Simposio Internacional de Narratología

Hoy hace dos meses y cinco días que Noemí nos dejó físicamente, pero   nuestro Centro de Narratología  quiere recordarla especialmente,   ya que  estuvo vinculada a nosotros, participando como escritora invitada, en mesas redondas, respondiendo entrevistas, o cuando  nuestro Vicepresidente Daniel Capano, le presentó su último libro,  Anche pensare é un gioco, como así también en almuerzos de camaradería, adonde siempre llegó  con su natural simpatía y buen humor. Para quienes la tratamos, nos queda la imagen de su sonrisa, su don de gentes, su elegancia, sus conocimientos, sus escritos,  así como  las palabras y  actitudes  que trasuntaban  la  seguridad  y  autoridad que emanaba de toda una vida dedicada a lo que tal vez, más le interesaba, la escritura y la literatura. A ella se dedicó no solamente como una actividad vocacional sino como un lugar para expresarse, como lo que era, una mujer de pensamiento independiente, sin ataduras, con una mirada atenta que, desde su más profunda sensibilidad, no dejaba nada, absolutamente nada, sin percibir.  Creemos que lo hacía desde el sentimiento con que colmaba de poesía sus cuentos pero con la seriedad y seguridad de una investigadora, por lo que no dejaba nada librado al azar.
Nació en Santa Fe, cursó sus estudios universitarios en Rosario. En 1984 se doctoró en Filosofía y Letras en la Universidad de Buenos Aires donde dictó clases, como así también en la Universidad de Morón y se desempeñó  como investigadora en el Conicet.
Fue becaria en universidades de Alemania y Francia e invitada a  dar clases  y conferencias en las universidades de Francia, Madrid, Miami  y Uruguay. Recordemos también la última beca que la Casa de los Escritores Extranjeros y de los Traductores, de Saint Nazaire, Francia le otorgó para que durante su estadía  pudiera dedicarse solamente a escribir. Muy joven publicó dos novelas: Los que esperan el alba y Urdimbre, luego escribió varios  libros de cuentos: Ciudades, El cerco del deseo, El ramito, Juego de prendas y dos corales, Una lección de amor, Nereidas al desnudo (escrito durante su beca en Saint Nazaire), En el agua del río, Bailarina de tres brazos y Anche pensare é un gioco, que es nada menos que  la traducción de El ramito al italiano.
Pero su intensa actividad como escritora y docente no le impidió publicar importantes libros de investigación, actividad en la que también se destacó.  Todos los temas, lo coloquial en el habla rioplatense, el tango, y varios estudios críticos sobre el estilo de importantes autores, fueron objeto de su atención. Fue amiga de muchos e interesantes escritores. En Rosario se reunía con los poetas del momento, Jorge Conti, Aldo Beccari, Rafael Ielpi y Juan José Saer entre otros para discutir las tendencias del momento.   Fue  también muy amiga Borges, de Bioy Casares y de Silvina Ocampo, lo que le permitió conocer sus obras en profundidad y analizar los aspectos más salientes de sus escritos.  Publicó así Invenciones a dos voces: ficción y poesía en Silvina Ocampo, cuando su obra no era tan conocida, Conversaciones con Adolfo Bioy Casares y Encuentro con Silvina Ocampo. Sus obras fueron traducidas además al inglés, alemán, francés e italiano.  Debemos señalar también  el importante lugar que ocupó Hugo Echave, su esposo y compañero que hizo el diseño de varios de sus libros y a quién Noemí le dedicó muchos de sus obras.
Pero tanta actividad  fue felizmente reconocida y recibió significativos premios con jurados de renombre como Augusto Roa Bastos, Bernardo Verbitzky, Juan Carlos Onetti, entre otros.  En 1967, la Dirección de Cultura de Santa Fe premió su novela Los que esperan el alba, en 1974 el Semanario Marcha de Montevideo, premia su cuento La viajera perdida, en 1990, recibe el premio Ensayo de la Subsecretaría de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, en 2009  la Asociación Gente de Letras le otorga el premio Esteban Echeverría y en 2014 la Fundación Konex le otorga el Diploma al Mérito.
Pero todo este trabajo constante e intenso culmina cuando en 2010 la Academia Argentina de Letras la convoca merecidamente para ocupar el sillón de Domingo Faustino Sarmiento.
Noemí Ulla es una narradora singular. En sus cuentos presenta varios aspectos destacables que aparecen como una constante: la nostalgia de su infancia, la música y las mudanzas de su familia que se reflejan en  las ciudades donde transcurren sus historias. Otro tema importante que se desarrolla  a  lo largo de su obra es su aguda  visión sobre las mujeres.  En esa época, el mundo comienza a dar un giro copernicano y en la mayoría de sus cuentos las protagonistas,  saben lo que quieren, valoran sus sentimientos, pero no siempre se animan a  concretar sus deseos. Pueden elegir entre ser madres o no, casarse o no, ser fieles o no, pero los hombres son sus antagonistas y sufren en mayor o menor medida el egoísmo de sus padres o maridos, su desconsideración, el abandono, la burla permanente de sus sentimientos, de sus  ideas  y el destrato psicológico. Las mujeres giran alrededor de su pareja, tienen internalizada, aunque no lo sepan  o no lo piensen, la idea del hombre con la autoridad del Padre. Por supuesto, debemos aclarar que en sus cuentos,  no todos los varones son pérfidos y malvados, en ocasiones comprenden y protegen a la mujer que tienen a su lado. En otros casos Ella o Él, la mujer cuenta que su marido está loco, pero la loca es ella. En Dalmacia casada,  la esposa incendia la casa, pero su marido no puede salir  y muere.  En sus obras se refleja la clase media y aparecen también algunas jóvenes universitarias,  embanderadas en los movimientos políticos del momento, en una búsqueda permanente y que Noemí las presenta luego, a la vuelta de los años, cuando reflexionan sobre sus vidas. En definitiva, aparecen todas las edades, infancia, adolescencia, juventud, madurez; los amigos, el habla como pertenencia, las dictaduras, los exilios, los regresos, en fin, lo que luego, reunido, configurará nuestra memoria, nuestra identidad, nuestro modo ser. Y  presenta con cierto tono irónico, lo fantástico, el mágico mundo de los sueños, los finales abiertos e insólitos que  son algunas de sus  constantes narrativas. Los relatos transcurren en  diversas ciudades, Rosario, naturalmente, Santa Fe, Buenos Aires, Montevideo  u otras ciudades de Europa. Compartimos su visión poética y nostálgica de sus plazas, sus plantas, sus aromas, el cielo, el agua, la luz, la bruma y los barrios, sobre todo si se trata del barrio Alberdi o San Telmo. Pero a no dudarlo, la existencia tiene otro sentido para los que viven como ella cerca de los ríos, como el Paraná en Rosario o el Loira, el Sena  o el Ródano en Europa.  En Carta a Hugo, de Nereidas al desnudo, Noemí le va relatando en diversas etapas, sus sensaciones mientras va descubriendo Saint Nazaire y le cuenta …Si me distraigo, puedo llegar a creer … que el Loira es el Paraná y la tierras de enfrente, la isla desde Alberdi  /aunque/…el graznido de las gaviotas me aseguraría  enseguida que no es el Paraná

En fin, se podrían decir muchas cosas más, pero solamente queríamos recordar los aspectos más sensibles de su vida y sus valores, que seguirán acompañándonos.

viernes, 24 de agosto de 2012

XII° Jornadas “Borges y los otros”

Entre el 21 y 23 de agosto, se llevaron a cabo las XII° Jornadas “Borges y los otros” en la sede de la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, con la participación de los miembros del CEN Daniel Altamiranda, Graciela del Carmen Barreiro, Gabriela Cittadini y Roxana Gardés. Las jornadas culminaron con un homenaje a la Dra. Teresita Frugoni de Fritszche.
El programa completo de las Jornadas está consignado en el blog Borges y los otros.

domingo, 15 de julio de 2012

Jornada en homenaje a Don Claudio Sánchez Albornoz

JORNADA EN HOMENAJE A DON CLAUDIO SÁNCHEZ ALBORNOZ.

Tradición y continuidad


Programa


Martes 17 de julio de 2012, de 10 a 19, en la Fundación Internacional Jorge Luis Borges, Anchorena 1660, Ciudad Autónoma de Buenos Aires.


Apertura de la Jornada, a cargo del Dr. José Luis Moure, director del Seminario de Edición y Crítica Textual (SECRIT) y miembro de la Academia Argentina de Letras


Mesa 1 (de 10 a 11). Coordinación: Juan Fuentes

  1. Abeledo, Manuel, Secrit. “Lo oculto y lo evidente en El caballero del león de Chrétien de Troyes
  2.  Bohdziewicz, Soledad, Secrit. “El Liber Mariae de Juan Gil de Zamora. Estado de la cuestión”
  3. Fuentes, Juan, Secrit, CADEHISA.“La materia de Job en la obra del Canciller Ayala”


Mesa 2 (de 11 a 12). Coordinación: Leonardo Funes

  1. Funes, Leonardo, UBA, Secrit.“Reescrituras narrativas en la Ficción sentimental del siglo XV: los casos de Juan de Flores y Diego de San Pedro”
  2. Janín, Erica, Secrit. “La fama en el Poema de Alfonso Onceno”
  3. Soler, Maximiliano, Secrit. ”Figuras del lector modelo en la historiografía bajo-medieval. Los ‘castellanos’ en la Crónica del Rey don Pedro y del Rey don Enrique su hermano de Pero López de Ayala”


Mesa 3 (de 12 a 13). Coordinación: María Rosa Petruccelli

  1. Estrada, Andrea, Secrit. “Consideraciones en torno a la evidencialidad en español”
  2. Petruccelli, María Rosa. “Poeta en Nueva York. La ciudad más oscura, la conciencia más clara”
  3. Zubillaga, Carin, Secrit. “La plegaria como configurador vital y textual de la leyenda de Santa María Egipcíaca”.


Mesa 4 (14.30 a 16). Coordinación: Daniel Altamiranda

  1. Altamiranda, Daniel, UCA, CEN, CADEHISA. “Metapoética y urbanismo internacional en José Emilio Pacheco”
  2. Battaglia, Diana, Centro de Estudios de Narratología. “El pintor de batallas de Arturo Pérez Reverte: las reglas del caos”
  3. Cid, Adriana, UCA, CEN. “El cine de las intersecciones; la filmografía de Gustavo Fontán”.
  4. López García, María, Secrit. “Representaciones del extranjero en encuestas sociolingüísticas a los hablantes rioplatenses”.


Mesa 5 (de 16 a 17). Coordinación: Alejandra Rosarossa
  1. González Arrili, Zoraida, Centro de Estudios de Narratología. “Las confesiones de don Claudio”
  2. Rosarossa, Alejandra, Centro de Estudios de Narratología. “De El Escorial a la Casa Blanca: historia y política revisadas”
  3. Saracino, Pablo, Secrit. “El mito de origen de Castilla en la historiografía española del exilio. Mito e historia”.


Mesa 6 (17 a 18). Coordinación: Diana Salem
  1. Salem, Diana, Centro de Estudios de Narratología. “La herencia española en la obra de María Rosa Lojo”
  2. Ferro, Jorge, Secrit. “Alejandro Dolina: melancolía y esperanza”
  3. Tacconi, María del Carmen, Academia Argentina de Letras. “La herencia cultural española en Misteriosa Buenos Aires de Manuel Mujica Láinez”.


Cierre de la Jornada, a cargo de la doctora Lilia F. de Orduna, presidenta del Centro Argentino de Estudios Históricos “Don Claudio Sánchez Albornoz” (CADEHISA).

sábado, 8 de octubre de 2011

Presencia en la Semana de las Letras y en Homenaje a Rafael Hernández

“El  otro’ en la ontología existencialista de Jean Paul Sartre”  
Exposición de  la Dra. Roxana Gardes de Fernández en la “Semana de las Letras” 
Facultad de Filosofía y Letras 
U.C.A.

En la Semana de las Letras, original acontecimiento académico organizado por el Centro de Estudiantes de Letras que preside María Belén Navarro, se desarrolló un extenso programa sobre el tema: “La construcción del individuo”. Disertaciones, un recital de poesía, un debate abierto y la representación de una obra teatral -creación de los alumnos de Letras de la UCA- se sumaron en el valioso encuentro académico.

La Dra. Roxana Gardes de Fernández se refirió a: "El existencialismo como marco de una ontología".

  • El existente y el ser para sí (El ser y la nada - 1943).
  • El otro y su dimensión nihilizadora: en la percepción y el conocimiento: La náusea - 1938
  • El otro en el movimiento totalizador de la experiencia: Las moscas -1943
  • El otro en la expresión de la libertad: A puerta cerrada -1944.
  • Del totalitarismo a la dialéctica (Crítica de la razón dialéctica -1960).
  • La destotalización sartreana en configuraciones de otros autores: Italo Calvino: La jornada de un interventor electoral -1963


“Rafael Hernández. Dimensionar simbólicamente el espacio” 
por Roxana Gardes de Fernández. 
Conferencia en el Salón de Actos de la Escuela Normal de Pehuajó.

En un Acto de Homenaje a Rafael Hernández organizado por el Colegio de Agrimensores de la Provincia de Buenos Aires y realizado en el Salón de Actos de la Escuela Normal en la ciudad de Pehuajó el 7 de octubre, la Dra. Roxana Gardes de Fernández expuso sobre dos obras fundamentales de Rafael Hernández: Cartas Misioneras. Reseña histórica, geográfica y descriptiva de las Misiones Argentinas (1887) y Pehuajó, nomeclatura de las calles (1896).

Pehuajó, nomeclatura de las calles -que reúne veintiocho biografías de poetas de la Independencia- es la segunda crítica histórica de la literatura argentina si consideramos Apuntes Biográficos de escritores, oradores y hombres de estado de Juan María Gutiérrez como la primera expresión del género.

martes, 21 de junio de 2011

VI Simposio Internacional: Narratividad y discursos múltiples.


Sexto Simposio Internacional
CEN
Centro de Estudios de Narratología
“Mignon D. de Rodríguez Pasqués”
Narratividad y discursos múltiples.
Homenaje a David William Foster 

El Centro de Estudios de Narratología convoca a docentes, investigadores, tesistas y especialistas al Sexto  Simposio Internacional de Narratología que se llevará a cabo los días 18, 19 y 20 de julio de 2011 en la sede de la Biblioteca Nacional (Agüero 2502, Ciudad de Buenos Aires, República Argentina).

 Temario
  1. Aspectos teóricos y críticos de la producción de David William Foster.
  2. El problema de la referencialidad: documentos/documentales, crónicas, testimonios y otros.
  3. Tiempo y discursos narrativos.
  4. (Des)colonización e imagen cultural.
  5. Hibridación discursiva y genérica.
  6. Representaciones del sujeto.
  7. Textos narrativos y sus lecturas narratológicas.
  8. Categorías del relato: reformulaciones.
Las lenguas oficiales del Simposio serán el español, el portugués, el inglés y el francés.

jueves, 4 de noviembre de 2010

Homenaje a Mignon Domínguez

por Daniel Alejandro Capano

La evocación que deseo realizar de Mignon Domínguez surge del corazón y de la memoria, y no del intelecto.
El primer encuentro que tuve con la profesora fue a comienzos de los años 80, en el viejo edificio de la calle 25 de Mayo de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires. Yo era un profesor recién graduado, ansioso por la actualidad y la Dra. Domínguez ofrecía un curso de posgrado sobre “Nuevas tendencias de la Estilística”. Mignon, como la llamábamos familiarmente, fue una temprana difusora de esta disciplina en su conjunción con el estructuralismo. Ella aportaba todos los conocimientos adquiridos durante su permanencia en EE.UU. donde había realizado su tesis doctoral, su experiencia como investigadora en la Universidad de Heidelberg  y los cursos realizados en Francia con los grandes maestros de la teoría estructuralista. Esas clases fueron el comienzo de una amistad que se prolongó por casi veinticinco años, hasta su muerte. A este curso siguieron otros seminarios en los que siempre se mostraban enfoques novedosos y que seguíamos un grupo de profesores, muchos de los cuales integran hoy el Centro de Estudios de Narratología. Estos cursos se organizaban sobre temas de rigurosa actualidad para su tiempo: “Intertextualidad”, “Teoría de la Recepción”, “Historia, ficción y metaficción en la novela latinoamericana contemporánea”, “El decir y lo no dicho”; y sobre autores consagrados: Jorge L. Borges, Julio Cortázar, Clarice Lispector, entre otros autores brasileños, una de sus grandes pasiones. Todos ellos incentivaban la investigación y a continuar con los que se ofrecerían en el futuro, en primer lugar por la actualización con que se presentaban y luego, o conjuntamente, por la calidad humana que la doctora daba a sus clases, pobladas de sagaces observaciones y anécdotas del mundo literario. Pero se debe señalar que sus enseñanzas no sólo estaban orientadas hacia la literatura, sino sembradas de ciencia de vida, porque Mignon era ante todo una maestra de la vida. Nunca fue una transmisora fría de conceptos y reflexiones. Docta en el manejo de la voz y de los tonos, sus emisiones subrayaban con mayor o menor intensidad ciertos pasajes textuales para crear contrastes entre ellos. Sus cursos y seminarios se enriquecían con la presencia de escritores incluidos en el programa que asistían en calidad de invitados.  Tal fue el caso de Borges, que irrumpió ante nuestra sorpresa en una clase en la que muchos alumnos, que no pertenecían al curso, pugnaban por entrar para escuchar la palabra del escritor; en esa ocasión, Borges tomó la actitud de un discípulo atento y escuchó con suma humildad la disertación de Mignon Domínguez sobre “El Zahir”, después cortésmente  respondió a la preguntas que le formulamos.
Otro momento grato que vienen a la memoria fue la fundación, en 1993, del Centro de Estudios de Narratología, que reúne a colegas de la Argentina y del exterior en torno de esta disciplina. Fue un importante logro de Mignon, al igual que los tres simposios que se organizaron, la primera Jornada Internacional de Narratología, en Porto Alegre, y la aparición de las publicaciones realizadas. Toda esta fecunda actividad así como también la seriedad y rigor impulsados por su fundadora, ganó para el Centro prestigio nacional e internacional.
 Un recuerdo especialmente querido fue el viaje a Porto Alegre, al inaugurarse el siglo, con motivo de la organización en forma conjunta entre el CEN y la Pontificia Universidad Católica de Río Grande do Sul (PUCRS) de la I Jornada Internacional de Narratología. La Dra. Domínguez y el laborioso Hermano Elvo Clemente fueron anfitriones atentísimos. Mignon nos mostraba las instalaciones de la PUCRS, donde fue profesora durante tanto años, con verdadero cariño y orgullo.
La Dra. Domínguez de Rodríguez Pasqués fue figura destacada en Brasil. No sólo porque tuvo discípulos prestigiosos, como Tania Franco Carvalhal, fallecida el año anterior, una autoridad en Literatura Comparada, sino también por su amistad con importantes investigadores, escritores y críticos de las letras de ese país, como Eduardo Coutinho, que tantas veces nos acompañó en nuestras actividades, porque Mignon unía a su capacidad de investigadora el arte de las relaciones humanas y de la conversación. La PUCRS la distinguió con el título de “Profesora Honoris Causa” y la Asociación Nordestina de Semiótica la nombró miembro de honor de la entidad.
En nuestro país Mignon Domínguez contribuyó a difundir ampliamente la literatura brasileña a través de su cátedra de Literatura Brasileña y Portuguesa de la Facultad de Filosofía y Letras de Buenos Aires y de los numerosos cursos y seminarios de grado y de posgrado que dictó, en los que siempre incluía autores brasileños. Como estudiosa entusiasta de las letras en lengua portuguesa participó de numerosos encuentros académicos en Porto Alegre, en Santa María y en Río.
Entre los recuerdos más próximos, surge la dirección de mi tesis doctoral. Era, en este sentido, estricta en sus observaciones y precisa en sus conceptos. No dejaba nada librado a la improvisación, principio aprendido de su maestro alemán Helmut Hatzfeld con el que ella misma había hecho su tesis doctoral en EE.UU. sobre El discurso indirecto libro en la novela argentina, que fue y es un referente canónico para los estudiosos del tema.
Ya enferma tuvo la fineza de recibirme en su casa para concretar los detalles finales de mi trabajo. Yo no quería importunarla y trataba de resolver las cuestiones de forma apresurada, pero ella me concedió más tiempo que el que quizá podían sus fuerzas. Lo cierto es que me colmó de atenciones junto con su esposo Rafael. Fue la última vez que hablé con Mignon. Luego la volví a ver a la distancia pocos días antes de su muerte, en el sanatorio donde estaba internada. Allí me brindó una hermosa sonrisa y un saludo que atesoro en mi memoria.
Deseo expresar por último, en nombre de mis compañeros del CEN y en el mío, nuestro agradecimiento para quien no sólo nos formó profesionalmente, sino para quien fue maestra de vida, por sus enseñanzas que de alguna u otra manera nos han marcado y nos acompañan en todos los pasos que emprendemos. Seguro estoy de que Mignon se sentirá orgullosa, si este sentimiento cabe en el más allá, de ver al Centro tan pleno y vital como cuando ella lo dirigía. Hago propias las palabras de Dante Alighieri, al referirse a su maestro, cuando expresa: “fija está en mi mente, y me conmueve,/ vuestra querida y [maternal] imagen,/ cuando hora tras hora me enseñabais/ el modo como el hombre se eterniza;/ y así, en cuanto pueda, y mientras viva, /conviene que mi lengua lo proclame”.
Gracias.

lunes, 4 de octubre de 2010

Recordar a Mignon

por Daniel Altamiranda

Recordar a una persona significa recordar distintos aspectos de ella. En primer lugar, a Mignon Domínguez la recuerdo como profesora universitaria en el que fue comienzo y fin de mis estudios académicos. Comienzo, porque tenía a su cargo parte de las responsabilidades de Teoría y Composición Literaria; y fin, porque dictó buena parte de Literatura Portuguesa y Brasileña, que fue la última materia que di en mis años de juventud. A ello se suma un seminario titulado “Relaciones transtextuales y procesos creativos en la nueva narrativa latinoamericana”, en el que se proponía integrar los estudios en la, por entonces, nueva disciplina de la Narratología (nueva al menos en su inscripción local), que se difundía en el mundo hispánico gracias a la traducción del libro de Mieke Bal.
Inmediatamente después se inició una larga colaboración en la que Mignon no dejó de ser maestra. En principio con una serie de reseñas que publiqué en la revista Chasqui: los estudios que encargó en su seminario y que publicó como Estudios de narratología y una edición personal de Cartas desconocidas de Julio Cortázar. En la “Introducción” a la compilación, resumía la historia de la narratología con sus discusiones, tentativas malogradas y considerables aciertos metodológicos. En el segundo volumen, ofrecía una cuidadosa transcripción de veinticuatro cartas personales que el autor argentino había redactado a una mujer, María de las Mercedes Arias, mientras estaba en la provincia de Buenos Aires. Pero más allá de cumplir con su objetivo, pudo entrever la obra del autor de Bestiario y Rayuela, destacando sus coincidencias y matices diferentes.
Frente a estos intereses, escribí entonces: “…en referencia directa a la tarea de difusión y promoción de investigaciones que ha encarado la editora, [nos encontramos] frente a un ejemplo de generosidad poco frecuente, al menos en lo que respecta al medio cultural de Buenos Aires” (68).
Me obsequió importantes libros suyos, desde su tesis doctoral, dirigida por el notable estilista Helmut A. Hatzfeld, titulada El discurso indirecto libre en la novela argentina (1971), donde estudia la tradición central de los siglos XIX y XX, hasta incluir a autores contemporáneos como con Ernesto Sábato y Julio Cortázar, pasando por uno de sus primeros volúmenes, Tucma, en el que señala que tiene mucho de su vida andariega, hasta terminar con una importante separata de “Ciudades invisibles: su función narratológica”.
Pero más importante  para la finalidad que nos convoca, son sus numerosos trabajos de índole teórica sobre los estudios narrativos: “Panorama actual de la narratología” (1998), “Nuevas tendencias y perspectivas contemporáneas en la narrativas” (2001) y “La vitalidad de la narratología frente a los diversos y contrapuestos enfoques” (2004). En estos trabajos elaboró una alianza entre el análisis textual y la reflexión teórica, con una verdadera visión de conjunto que incluía las más variadas fuentes y posturas. Así, describe a la narratología estructural, dominada por la taxonomía de Gérard Genette, como un modelo formalista que se abre a la inclusión de la ideología y el análisis cultural que propicia Mieke Bal.
Frente a las posibles narratologías, tanto referidas a la literatura culta como a la de masas, rescató los modelos lingüísticos que proyectan los estudios a los discursos narrativos de la vida diaria, como las anécdotas o los relatos de experiencias personales, los relatos verbales y no verbales, la narratología fílmica y los productos tecnológicos. Definió, pues, numerosas vertientes como la temática y contextual, la comparativa, las basadas en la teoría de la recepción, las filosóficas y las postmodernas. Ello presupone que la narratología es hoy una verdadera ramificación de campos de estudios en diferentes direcciones. Para que esto se realice, es de fundamental importancia la tarea de sistematización conceptual de esfuerzos y de estrategias narrativas.
Mujer temerosa de la situación política inmediata pero ardiente luchadora por sus creencias y convicciones, nos ha dejado un conjunto de enseñanzas que intentamos continuar y el cariño que por ella sentimos.


Referencias bibliográficas
Altamiranda, Daniel. Res. de Mignon Domínguez. Cartas desconocidas…/Estudios de narratología. Chasqui 21.2 (1992): 66-69.
Bal, Mieke. Teoría de la narrativa. (Una introducción a la narratología). Tr. Javier Franco. Madrid: Cátedra, 1990.
Domínguez, Mignon. Estudios de narratología. Buenos Aires: Biblos, 1991.
— Cartas desconocidas de Julio Cortázar. (1939-45). Buenos Aires: Sudamericana, 1992.
Domínguez de Rodríguez Pasqués, Mignon. El discurso indirecto libre en la novela argentina. Porto Alegre: PUCRGS, 1975.
— “Ciudades invisibles: su función narratológica”. Boletín de la Academia Argentina de Letras 69 (2004): 117-139.