viernes, 2 de marzo de 2018

Jorge Luis Borges. Entre el tiempo y la eternidad. Cristina Bulacio

Jorge Luis Borges. Entre el tiempo y la eternidad.
Cristina Bulacio.
Tucumán: Edunt, 2016, 196 pág.

No hay dudas acerca de la condición de especialista en Borges de la autora de este texto, ni de la relación que ha entablado con el lenguaje, en su profusa producción de ensayos filosóficos[1]. Con la claridad que el ejercicio de la docencia y la frecuentación con esos textos le han otorgado, la autora entrega al lector un texto elaborado con la sencillez  de alguien que trabaja desde el ámbito del saber, cuestionándose repetidas veces sobre temas esenciales que aquí encuentran su dominio en el lenguaje y la finitud del ser. Si algo caracteriza este texto es su modalidad de  relato, intrínseca a la autora, que presenta los temas filosóficos tal como si se trataran de un cuento, en la línea de estudiosos contemporáneos independientes, como Michael Onfray, sin desechar el rigor metodológico.

Señala en la Introducción, que su intención es la de develar lo que subyace en los textos de Borges, un “buscador de sentidos”, un “espíritu libre”, e instaura para ello, una suerte de compendio filosófico que parte de Platón y la alegoría de la caverna, para atravesar lo que llama el silencio de la metafísica, mientras intenta encontrar una síntesis sobre la fragilidad de la existencia.

Si en anteriores publicaciones, la prosa de la autora nos ha transmitido certezas e incertezas propias del quehacer filosófico que las irradia, todas elaboradas como una clase magistral, esta entrega nos deslumbra con su lenguaje llano y preciso tanto como erudito, por lo cual el lector no puede dejar de detenerse ante la lectura placentera: “Si bien la poesía es auténtico pensamiento en su versión más pura, mucho más precisa, bella y pertinente que cualquier enunciación de un sistema filosófico, creemos que no es errado decir que se trata de un ardid del pensar, de un escamoteo de la inteligencia porque tuvo que enmascararse para perdurar”(30).

Pero es por el lenguaje por lo que Bulacio toma partido al detenerse en dos pensadores contemporáneos como Wittgenstein y Borges, quienes desde la lógica y la palabra poética  conocieron sus límites hasta llegar al silencio. “Los límites de mi lenguaje significan también los límites de mi mundo”, sostiene el pensador en el Tractatus. También para Borges, el silencio del lenguaje ante lo absoluto es haber llegado al reconocimiento de una realidad trascendente, y lo hace a través de la experiencia poética. Algunos poemas de Borges y otros tantos cuentos frecuentados y también no canónicos del autor sirven para ejemplificar el poder metafórico del lenguaje: “Pertenece a esa raza de escritores que desaloja lo cotidiano de la lengua para hacerla resplandecer y conducirla a decir otras cosas” (38).

El juego que propone el título alude a la experiencia fenomenológica del tiempo y su entrecruzamiento con la idea de eternidad  (“esa inconcebible palabra”, según Borges), que es donde radica el gran enigma de la condición humana.

Esta entrega de la Universidad Nacional de Tucumán, que fuera generadora de grandes pensadores, y donde Cristina Bulacio se formó y formó a cientos de jóvenes en los vericuetos de la Antropología filosófica, y que integra la Colección Saberes académicos, constituye un estímulo para quienes quieran adentrarse en una reflexión desde la perspectiva filosófica en los universos  prefigurados en Borges.

Quizá el acierto de este texto esté en no entregar respuestas totalizadoras, en reflexionar durante el acto de escritura, en “ejercitar” el pensamiento para producir ideas fructíferas, que admitan vacilaciones y desencuentros pero que abran el juego a otras vertientes y otras interpretaciones de una obra inagotable como la de Borges.

Diana B. Salem
CEN




[1] Dos miradas sobre Borges (1998); Los escándalos de la razón (2003); De laberintos y otros Borges(2004); Como el rojo Adán del Paraíso (2008); Antropología y arte (2008) son algunas de las publicaciones de Cristina Bulacio

1 comentario:

  1. La Dra. Bulacio, es muy valiente, al indagar a Borges. Se destaca como Maestra en lo clásico y en lo contemporáneo.

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